martes, 6 de octubre de 2015

Aventuras en Concón, A.K.A Puras Cagás, A.K.A Bitácora de una aventura estúpida. Primera parte/Día 1

Introducción:
El Franco apareció un día con la gran idea de salir unos días junto con nuestros amigos del internado. La idea era terminar la parte de Medicina, aprovechar unos días durante la semana libre entre internados, y volver con las pilas recargadas a Pediatría. Claramente, un proyecto estúpido, tan estúpido que, podría resultar...
Me contacté con mi padre unos días después. Yo sabía que él tenía una de estas promociones de tiempos compartidos, donde podía pedir unos días en un resort por una cómoda suma mensual. Claro, al principio parecía una buena idea, pero en la realidad, cada vez que lo necesitábamos, en los días festivos o de vacaciones de verano, estaba lleno. Entonces prácticamente no lo ocupábamos. Le comenté de la idea y tras un par de muñequeos, quedamos en que iban a ser 4 noches, 6 personas. ¿El lugar? un Resort llamado Hippocampus, que está frente a la costa de Concón. La condición más importante: Solo hombres. Nada de pololas, amigas, etc. Un viaje de webeo, idioteces y contradicciones propias del género que ostento con orgullo. Era que no. El 65% de nuestras conversaciones terminaron siendo sobre mujeres, el resto se dividía en deporte, estupideces y bromas. Claro ejemplo que ninguno de nosotros podría haber sido mujer (Excepto quizás, el Rod, pero ese es otro capítulo).
Una vez dicho esto, con Franco empezamos a buscar a los candidatos que podían acompañarnos al viaje de placer y machosidad. Teníamos varios candidatos. Al principio estábamos seguros de que el Nacho y el Matías estarían con nosotros y junto a ellos, poco tiempo después, se incorporó Josué...pero al poco andar, el Nacho nos comentó que tenía que pasar tiempo con su polola, también estudiante de medicina, pero que estaba haciendo su internado en otro hospital, podrán imaginarse lo poco que un interno de medicina ve a su polola, y menos aun cuando su polola resulta ser una interna de medicina. Como la idea era no llevar niñas, discutimos la posibilidad de poder ir unos días y luego partir a los brazos de la dueña de sus pensamientos. Situación similar tenía el Marco, otro de nuestros amigos candidato, quien no veía a la Doña hace tiempo (sip, adivinaron. Interna de medicina en otro hospital). Al principio hablamos de que se intercambiaran en un momento, que uno fuera en los primeros días y el otro la otra mitad... Pero lo complicado de cambiar las personas en la pieza, hacer bolsos, deshacer bolsos fue más fuerte... Preferimos dejarle la oportunidad a gente que fuera todos los días. Así que finalmente, Tomás González y Rod Naser se nos unieron.
Días antes del viaje, Matías nos contó que el cumpleaños de su madre era el sábado. Él se incorporaría al viaje el domingo. Además, Josué tenía que quedarse también, porque su madre fue hospitalizada, así que viajaría con el Mati y llegarían un día después. Así que quedamos en eso, iríamos desde la casa de Rod, en el auto de Rod. Cada uno empacó sus cosas y nos decidimos a realizar este épico encuentro con nosotros mismos, con el alcohol, las conversaciones banales, los deportes y la amistad. No Homo.
Déjenme contarles un poco sobre la gente de esta historia. Primero que todo, Franco, el mayor, un hombre soltero que se paseó un añito por bachillerato en la Chile. Finalmente se decidió a estudiar medicina, dio la PSU de nuevo y quedó en nuestro curso. El compadre es de la selección de futbol de medicina USACH, es tremendo deportista y normalmente nos volaba la raja en cualquier deporte. Su personalidad dual entre un niño, suficientemente infantil como para seguirnos el juego y su capacidad madura de entender problemas de los demás y tratar de ayudar, lo hacen un excelente compañero y un amigo muy cercano. Terminamos diciéndole Scyther (un Pokemon bicho/volador introducido en la primera generación) porque hacía el sonido característico de este pokemon para sacarnos una sonrisa.
Rod, apodado finalmente como "mamá", era el responsable, el consciente, el educado, hasta tierno con nosotros. Lo intentábamos sacar de quicio cada cierto tiempo, por supuesto que no resultaba. El hombre era la paciencia con patas. También se ganó el apodo de "Jorgito", en honor a un paciente de la sala de Tomás el cual, pese a estar con un pronóstico bastante malo, siempre sonreía y negaba sus síntomas... Siempre se sentía bien, nada le dolía ni estaba con ahogos. Pese a molestarlo constantemente, Rod mantenía la calma y la armonía. El viaje hubiese sido un desastre sin él.
Tomás González es un personaje. Probablemente dentro de las historias que contaré, será de los más mencionados. El tipo es bastante llevado a sus ideas, persevera, es obstinado y puede sacarte de tus casillas si no lo conoces bien. Pero lo conocemos bien. Es un tipazo, siempre tras una talla vienen palabras para suavizarla. El más chucheta del equipo, ponía el tono picante a las conversaciones, que terminaban siendo de salón. Al final del viaje, terminamos apodándolo "Alan", en honor al personaje bastante especial que sale en Hangover (¿Qué pasó ayer?). Su personalidad única nos hizo reír y disfrutar del viaje en un 100%.
Matías, también apodado "papá" es el clásico ejemplo de un tipo que está centrado en la vida. Tiene una polola, un lindo auto y una increíble capacidad para tener la razón. Es de los mejores alumnos del curso. Nos hemos hecho amigos a lo largo del tiempo, y su lealtad llega a niveles altísimos. Jamás sería capaz de traicionarte. Pese a que tenía compromisos, viajó igual, porque ya había hablado con nosotros. Los días que estuvo con nosotros, se la jugó 100% por el equipo, pese a que, como yo, no íbamos con la idea de conocer a nadie, sino solo a pasarlo bien.
Josué se merece muchas líneas describiéndolo, un tipo centrado, simpático, puro de alma y bueno como él solo. Lamentablemente, su participación en esta historia se limita a intervenciones puntuales, por lo que no ahondaré en este personaje.
Yo, Mau, soy un tipo con suerte. Agradezco los amigos, la familia y la polola que tengo. Gracias a todos ellos, puedo escribir esta historia.
Basta con introducciones, empecemos con la estupidez.
Día N° 1.
Partimos el "viaje" con cagadas siquiera antes de empezarlo. La primera se le atribuye al Tomás. Íbamos a almorzar el Franco, Tomás, Rod y yo, en la mesa de la familia de Rod, y antes de sentarnos Tomacito botó un vaso. Nada del otro mundo. No estaba con contenido líquido, no se rompió ni nada, solo fue chistoso. Una especie de señal de lo que pasaría constantemente en el futuro.
Una vez ya encaminados, nos pusimos a conversar estupideces... Quizás culpa de esas conversaciones distractoras pasó lo de la 2° cagada, en donde a todos, incluyendo a nuestro conductor Rod, se nos olvidó fijarnos en qué parte teníamos que salir de la carretera para entrar en la Ruta 68. Claro, nos fijamos, pero recién cuando ya la estábamos pasando. Nos fuimos por la salida siguiente, y nos dimos 2 vueltas por una villa en medio de la nada para poder volver a la ruta. Finalmente no era tan complicado, pero nos costó porque una calle estaba cortada y tuvimos que hacer otra ruta alternativa a la alternativa para volver al camino. Filo. Lo logramos. Ya estábamos avanzando por la Ruta que correspondía, hacia nuestro destino.
Por supuesto, en este momento, TG se quedó dormido.

Así que, con 2 cagadas a cuestas, un Rod inspirado en el manejo, Franco, el copiloto disfrutando de la música y el camino, TG durmiendo a mi lado y yo, escribiendo nuestras experiencias en este viaje.
El clima era agradable. Había sol y un cielo despejado hasta donde la vista alcanzaba a percibir. Al ritmo de Chico Trujillo, pensábamos que mientras la cosecha de mujeres no se acabase, como sugiere la canción, nosotros seguiríamos intentando que alguna se enamore de nuestros amigos solteros. Rod metía 6ta, yo daba indicaciones y Franco bailaba.
Llegamos al Hippocampus... Después de una 3ra cagada en el camino. Teníamos que entrar por un camino de tierra (no malpensar) y la dudamos. ¿Cómo rayos un resort iba a estar detrás de un camino de tierra? Nos dimos una vuelta extra, devolviéndonos por la carretera a intentar de nuevo entrar por algún lado. Finalmente era por ahí. Elegimos el camino más complicado para ir.
La cosa es que finalmente llegamos. Yo había venido antes, pero de muchas cosas no me acordaba, o era muy niño para apreciar. Ahora, parecía un lugar nuevo. Hermoso. Quedamos maravillados con el lugar. Luego del check-in (donde tuvimos que devolvernos a mirar la patente, porque había que inscribirla) y avisar que venían 2 personas más al día siguiente, ingresamos al lugar en sí. Nuestra pieza era un mini departamento. Tenía una cocina, una salita de estar con una mesa, un sillón-cama y una tele. A un lado, una pieza con 2 camas de 1 plaza y su baño, y al frente una pieza con cama matrimonial y su propio baño gigante.
Nos instalamos y nos distribuimos, donde yo ocuparía la matrimonial, Tomás y Franco la pieza con 2 camas y Rod, por ahora, el sillón cama. Éste tenía una cama debajo, que pasaría a ser usado por Mati o Josué, y Rod se pasaría a la matrimonial.
Quedamos en recorrer las instalaciones, mirar las canchas y luego ir al Supermercado. Conocimos los lugares del resort, que incluían desde piscinas, una cancha de arena para jugar futbol playa, dos canchas de tenis, hasta peluquería y zona de juegos. La raja.
Tomamos el auto y fuimos al supermercado Santa Isabel, que quedaba como a 2 Km de nosotros. Rato después de comprar nos dimos cuenta que había un Jumbo al lado prácticamente, pero cagadas muchas estaban siendo hechas. Filo, compramos cosas para almorzar, para beber, para el bajón, para el desayuno y unas hamburguecitas para inaugurar el lugar. Nada del otro mundo, pero si lo suficiente como para sobrevivir sin problemas.
Claro, nos devolvimos a la habitación, hicimos las hamburguesas y empezamos a discutir que íbamos a hacer a la noche... Cuando recibimos una noticia triste. El Josué se nos bajó... El pobre buen hombre tenía que cuidar a su madre que estaba enfermita en cama, así que como buen hijo tenía que hacerse cargo de la casa. Eso nos dejó una vacante que intentamos llenar, llamando a todos nuestros amigos, pero todos y cada uno tenían algún plan. Incluso pensamos en llamar a mi polola Pilar a ver si podía venir un par de días, pero dentro de sus trabajos de la práctica y el día del Padre, le fue imposible. Así que nos quedamos con un espacio, mientras esperábamos a Matías al día siguiente. Probablemente estuvimos más cómodos 5 que 6, pero lo hubiésemos pasado bien igual con Josué.
Después de todo el atado de llamar a todos nuestros amigos, fuimos a jugar Pool. Podíamos llevar algunas cervezas a la sala del Pool, por lo que nos equipamos bien antes de ir al lugar. Claramente fue un desastre. Si bien todos habíamos jugado Pool, en una mesa en la casa del Rod, donde incluso me había destacado, esta vez me destaqué por lo tremendamente malo que era. Cada vez que echaba la pelota blanca o le pegaba a otra bola que no correspondía, ganabas "pillos", que básicamente son puntos negativos. Con el Franco (más por mi culpa que por la del Franco) terminamos como con 100 pillos. Obviamente, perdimos. No fue solo eso lo terrible, sino que también un momento en donde, golpear la pelota que correspondía era muy difícil, así que tenía que golpear la blanca contra el borde y hacerla rebotar hasta la correspondiente. Cuando lo intenté, boté la bola blanca fuera de la mesa.
Saco como conclusión que cuando la Pili me estaba observando, en la casa de Rod para su cumpleaños, todo era más fácil. Tenía que impresionar a la persona que me saca suspiros, cómo no hacerlo bien. Ahora, no di ni la hora. Derrotado, nos devolvimos a la habitación a planear nuestro próximo movimiento.
Ahora, tengo que hacer un pequeño flashback. En algún momento de la vida, tuvimos que preguntarle a la Recepcionista (Vanesa, que sacó más de un suspiro en los solteros del grupo) hasta que hora habían micros, como para ir a carretear a Reñaca o Viña. Según ella, solo hasta la una de la madrugada se encontraban con una frecuencia decente. Aparte, aprovechamos de solicitar la cancha de tenis para las 12 del día siguiente. Dentro del leseo entre el Franco y TG le preguntaron hasta por los masajes. Fin del flashback.
Como era de esperarse, nos tardamos una eternidad en prepararnos y terminamos saliendo... 15 minutos antes de la una. No crean que arreglándonos ni nada, era la flojera de levantar nuestros traseros y caminar a la puerta. Estábamos de vacaciones. Malditos horarios.
Nos subimos a una micro en pocos minutos, al salir a la avenida principal. Una cagada que luego aprenderíamos, se nos haría recurrente dentro de nuestro viaje...
La micro iba a una velocidad cercana a la luz. No bromeo. Compadre, era viajar en el expreso al infierno. Tampoco la costa era una cosa fácil de abordar. Muchas curvas, más de las que puede contar el General en el tema “No me trates de engañar”. El tema es que  llegamos en nada de tiempo a Reñaca. Le pregunté a Tomás en qué lugar bajarnos, ya que él conocía un poco más de la zona. Me contó que Vanesa le había dicho que Reñaca no era un buen lugar para carretear en esta época del año. Mejor idea era seguir hasta Viña. Ya no sé cuantas cagadas llevamos, pero esta decisión claramente cuenta como una.
No nos bajamos en Reñaca, sino que en Viña, cerca del casino, donde se supone que hay más vida nocturna. Y así parecía... Varias luces, algunos Pubs en el camino, gente moviéndose por las calles... De verdad lo intentamos. Entramos a un Pub, que se veía el más prendido, algo como Alacazam, Albacora, Alcatráz... Algo así. Había Karaoke, mucha gente, pero la graaaaan mayoría, personas de 35 años o más. Además, los precios no eran muy baratos. No era un lugar para universitarios. Ya que no íbamos a conocer a nadie en ese lugar, nos fuimos sin pedir siquiera un vaso de agua.
Seguimos recorriendo Viña, llegando al mismo casino. ¿Podremos entrar? No, hay que pagar una entrada... Ah, no, es del otro tipo, ese donde entran no más y ahí se puede gastar plata. Rod echó luca a una tragaperra. Por supuesto, perdimos. Nada entretenido pasó, ni siquiera contacto visual con nadie. En un momento, vimos gente entrando a un salón, pero era una fiesta privada. FAIL.
Al final nos fuimos a la casa. Nos dio hambre. Si, sobrios y sin ninguna historia entretenida que contar. Caminamos al paradero, donde estuvimos con la esperanza de que a algún micrero se le hubiese olvidado su reloj en la casa, y que a las 2:50 fuese a darse una vuelta por la avenida principal. Por supuesto, ninguna micro pasó. Esperamos 40 min. Pasamos frio. Con hambre y frío, hicimos una imbecilidad más. No nos pueden juzgar, cualquiera hubiese cometido el error que nos condujo a una de nuestras aventuras más peligrosas.
Apareció finalmente un colectivo con un letrero que decía Concón. La verdad es que habíamos preguntado antes a otros colectivos, pero nos dijeron que nadie iba a Concón. Bueno, este compadre si. Era un hombre de mediana edad, con una señora gordita en el asiento de al lado. Le preguntamos cuanto cobraba por llevarnos... 2 lucas cada uno. Razonable. El cuento era que estaba esta señora, no nos podíamos subirnos los 4 en el colectivo. Excepto que si pudimos. El chofer nos dijo que nos apretáramos en el asiento trasero, que nos llevaba a la puerta de la casa. Nos subimos al colectivo, los 4 en el asiento de atrás, como pudimos, y partimos hacia nuestro destino.
El enfermo se fue a 120 Km por hora. En ciudad. En la costanera, en las curvas, en todos lados. Se fue echo una bala. Era más rápido aún que la micro, que se vino a la velocidad de la luz. Tuvimos real miedo, cuando en vez de esperar la luz verde en un semáforo para doblar, tomamos un camino más corto pasando por una bomba de bencina. Rod dice: "Los quiero cabros" Yo digo: "caballeros, ha sido un gusto combatir con ustedes". Más adelante, al ver que esto solo empeoraba, Franco TG y yo nos tomamos de las manos. Gracias a Dios había una patrulla en el camino a Concón, por lo que en la parte con más curvas, nos fuimos un poco, un poquiiiiiito más despacio. Finalmente, nos devolvimos las últimas 4 cuadras caminando. A penas entendimos donde estábamos, nos bajamos del colectivo del infierno y decidimos que era más seguro caminar por barrios que no conocíamos a seguir un segundo más arriba de esa máquina. ¿Mencioné acaso la actitud de cocainómano del compadre? Probablemente no. Su tos convulsiva y sus miradas de loco nos obligaron a al menos plantear la posibilidad de la existencia de cocaína en su cuerpo. También agregaré el dato de la música. Las cumbias villeras le daban a la situación un toque de ironía, como que la vida se reía de nosotros mientras nos decía adios, con canciones sobre situaciones indecorosas que no pasaron y una vida que se extinguía a cada segundo.
Finalmente, dentro de los aposentos del Resort, nos tranquilizamos. Fuimos a nuestra habitación, comimos papas fritas de bolsa, conversamos un rato, nos tomamos un combinado con el Rod, conversamos un rato.
Franco se fue a dormir. Después lo siguió TG. Finalmente Rod y yo decidimos decir buenas noches. Bastantes aventuras por un día. Se venían muchas cagadas más para el domingo, la llegada del Mati, el tenis y todo lo que el Resort nos podía ofrecer.

Fin del Día 1

domingo, 21 de junio de 2015

Pronto: Aventuras en Concón, A.K.A Puras Cagás, A.K.A Bitácora de una estúpida aventura

What has been seen, cannot be unseen - Internet
Mistakes were made - Internet tambien

Pronto, por este blog, la mejor aventura de idiotez y razonamiento estúpido de gente de entre 23 y 25 años que se ha escrito jamás.
5 hombres, jóvenes, valientes, aperrados y buenos para mandarse cagás.
Un viaje a tierras desconocidas
Un objetivo: Mandarse el mayor número de cagás posibles con el menor número de consecuencias posibles.


Todo esto y más, aquí en el Blog del Dostor.

Saludos y atenti a nuevas noticias