Me desperté relativamente tarde. Pasado las 11 de la mañana. Teníamos arrendada la cancha de tenis desde las 12, pero la verdad es que el tiempo no me apremiaba mucho. Veníamos a disfrutar, no a cumplir horarios. Me levanté con calma, mientras mis amigos empezaban el día con jugo y tostadas con manjar. El manjar fue una genial idea. Casi siempre lo es.
Llamé al Mati, y dentro de todo, le advertí sobre el camino de tierra. Que por favor no siguiese esa ruta. Peor ruta no había sido conocida por el hombre. Por alguna razón el GPS del Mati nunca consideró esa ruta, asi que nunca tuvo que pasar por ahí. Cosas que pasan.
Fuimos a las canchas de tenis. Eran de arcilla, relativamente pequeñas, pero más que suficiente para los poco amaestrados jugadores que venían a derrochar talento. Mi experiencia con el tenis se remitía a un par de veces cuando era niño, como a los 15 años. Si bien la experiencia de mis compañeros al respecto tampoco era enorme, los otros 3 tenían raqueta, lo que significaba que al menos, dentro de los últimos 3 años habían jugado o practicado. Yo en cambio, daba la cacha hasta en el Mario Tenis. Tampoco me iba bien en el Tenis del Wii Sports. Básicamente, era una basura.
La diferencia quedó establecida al principio. Sin haber pasado ni siquiera 3 minutos desde poner un pie en la cancha, la primera pelota que toqué saló volando, pasó la jaula de seguridad y cayó por la ladera. Genius. Realmente un matador del tenis. Un Chino Rios en potencia.
El tema es que pese a todo, fui progresivamente mejorando en corto tiempo. Después de una hora y tanto de peloteos varios, decidimos hacer un set de verdad. Los equipos estaban hechos, para equilibrar las cosas, iría yo con Franco y el Rod con TG, en el fondo el mejor con el peor versus los dos del medio.
Fue un encuentro estrecho, que creo que terminamos 7-5 a favor de nosotros. Principalmente porque los saques del Franco eran imposibles de devolver. Mis doblefaltas contaban en contra. Cosas que pasan.
Dentro de las anécdotas más chistosas, se encuentra la Raqueta mágica de Rod. estoy seguro que todos los que siguien leyendo esto han visto una raqueta alguna vez no? Hay un espacio entre el marco y el mango, donde se produce un triángulo. Bueno, la pelota cayó ahí y se quedó atrapada 5 veces. Sip. 5 veces. Sólo en la raqueta de Rod, al resto no le pasó nunca. 5 veces. Increíble cierto? Como si lo hubiese planeado.
Otra cosa chistosa fue que en algún momento alguien tiró una pelota demasiado lejos, y cayó en el patio del edificio de al lado. La única entrada posible era meterse por debajo de la reja. Hay un par de fotos del Tomás rescatando esa pelota de guata por debajo de la reja, tomadas por el Franco.
Al terminar de jugar, miramos nuestro celular. Había un misterioso mensaje que decía: "No me sirven para nada, los llamo a los 4 y ninguno me contesta, son como el orto!" Dios mío!, nos habíamos olvidado del Mati!!! El compadre había llegado y nadie tuvo idea. Finalmente lo llamamos, lo fuimos a encontrar, lo ingresamos al sistema y lo abrazamos. Fue bonito ver a mi compadre, aperrado, que tuvo que viajar mucho rato para llegar. Nosotros viajamos todo ese rato, pero el llegó solito. Un aplauso pal Matito.
Ya pos, instalado y maravillado por el lugar, nos preparamos para hacer el mejor almuerzo que 5 hombres jóvenes pueden hacer: tallarines con vienesas. No eran los mejores, ni los peores. Con el tiempo nuestros almuerzos mejorarían sustancialmente.
Tras el almuerzo sucedió una cosa extraña. En contexto de la Copa América estaba el partido Perú-Colombia. Nos echamos en el sillón a verlo. Sillón que tenía una camita debajo, que sacamos para poder echarnos todos. El Mati se instaló en un sillón lateral, el TG en el grande y el Franco y yo en la camita de abajo. No creo haber visto 10 minutos del partido. Todos sistemáticamente, uno por uno empezamos a caer en el sueño. Morfeo nos hechizó a todos menos a Rod, que como uno de los más responsables de la casa, tuvo la desencia de apagar el televisor antes de irse a la pieza a hacer otra cosa. Nosotros? No supimos del mundo.
Eventualmente el Rod se despertó y nos encontró en sueño. Yo lo vi con el celular dispuesto a tomar la foto, así que le sonreí y me hice el dormido. Cuando me levanté, boté la bebida al suelo, cuando le pegué a la mesa. La raja.
"Cómo la wea se consiguieron la weá, había que pagar una wea o qué weá?" Comentó el Mati. Lo anoté textual, porque estaba con el notebook al lado. Creo que se refería a cómo era el tema del pago del resort. Era domingo, el hombre venía despertando. Comprensible.
Tomamos decisiones. Iríamos a comer algo a Reñaca en auto. Domingo en la noche ibamos a hallar menos lugares para parrandear, así que solo iríamos a comer. Pero antes, iríamos a ver que tal nos íba en la Sala de juegos, donde los desafíos nos esperaban...
Partamos con el segundo encuentro de Pool, el Rod la echó afuera una vez y yo 2 veces. Increible. No habíamos mejorado en absoluto. Bueno, no seamos tan duros. Rod había empeorado y yo había mejorado casi nada. Lo cual, en el fondo dejaba a Rod como claro vencedor, pese a que no había echo tantos pillos como el encuentro anterior. Me tenía fe, había que seguir practicando no más.
Luego, se nos ocurrió que el tenis no era tan entretenido como el Ping Pong. Trajimos unos parlantes que teníamos en la habitación y nos instalamos con música y cervezas a ver los interesantes duelos del mítico deporte de mesa. No se sorprenderán para nada de saber que, como en la mayoría de los deportes, Franco era el que la llevaba. Maldito, no le pudimos ganar. Solo para aumentar nuestro número de cagadas (que apuesto a que supera la decena a estas alturas), nos echamos una de las pelotas de ping pong, por lo que tuvimos que pedir otra.
No se bien si fue la cerveza o el Rock de The Beatles, pero un ritmo sabroso vengador nos invadió, y a penas nos encontramos solos en el salón de juegos, nos pusimos a bailar, saltar y cantar a todo pulmón los temas de la mítica banda. ¿Y Rod? Estuvo la mayoría del tiempo en la habitación, probablemente en el baño. Nunca lo sabremos.
Salimos a Reñaca. Fuimos en el auto de Rod, manejando él por supuesto. Nos encaminamos hasta un lugar con suficientes luces y movimiento, cerca del mar. Nos estacionamos frente a un local, dimos un rodeo a pie como 2 a 3 cuadras a la redonda y terminamos comiendo... Al frente de donde estábamos.
Entramos al local. No habían tantas sillas, por lo que el Mati fue a sacar una, que estaba enredada con una cadena. Por el otro lado de la cadena, había un parlante que casi se cae y explota. Por supuesto no podíamos estar 5 minutos sin casi dejar la cagá en todos lados.
Finalmente comimos ahí, lo pasamos bien, nos reimos harto y finalmente le pedimos al mesero que nos sacara una foto con el parlante que casi nos echamos.
TG: Han visto este programa de Peleas? es el KFC
Mati: Parece que es UFC
Bah, verdad. KFC es... Kentucky Fried Chicken...
También explotamos en risa ante tal comentario. Fueron momentos bien relajados donde no sabíamos si tendríamos alguna otra oportunidad durante la carrera de juntarnos y reír así.
Cuando volvimos a la pieza, nos quedamos conversando un rato, tratando de dejar algo más armado, quizás salir en un rato, quizás ir al otro día... La decisión fue dictatorialmente tomada por Franco y TG al quedarse profundamente dormidos. Bueno, al cabo que ni queríamos salir. Al final yo volví a mi pieza, los chiquillos se distribuyeron en las camas que quedaban. El día siguiente se veía entretenido, más aventuras y más cagadas que nunca.